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domingo, 17 de mayo de 2015

Tenemos dos orejas y una sola boca, justamente, para escuchar más y hablar menos. Zenón de Citio


No tengo la menor duda de que la naturaleza es sabia, y no digo que la especie humana sea perfecta en su aspecto externo, pues aunque existen  personas más agraciadas que otras, esto depende de los genes. La naturaleza nos ha dotado de dos oídos y una boca con la intención de hacernos personas inteligentes, pues disponiendo los humanos por igual de boca y oídos, unos son más inteligentes, más sabios y más prudentes que otros. El refranero popular nos enriquece recordándonos que “uno  es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla” “quien mucho habla mucho yerra” “el que habla no sabe y el que sabe no habla”.
Si hablas demasiado, dices lo que sabes, aunque, a veces, no sabes lo que dices, mientras que si escuchas mucho, tendrás más posibilidades de enriquecer tus conocimientos y sí sería aconsejable hablar mucho, pero para preguntar. Los que hablan con exceso lo suelen hacer porque quieren transmitir a los demás sus certezas sin darse cuenta que hacen valer la sentencia de Voltaire: «La duda no es un estado demasiado cómodo, pero la certeza es un estado estúpido».
Recuerda, para terminar que nuestro cerebro funciona mucho más rápido al escuchar que al hablar.

Mientras escribo este articulillo, reconozco que no escucho lo suficiente, pero me impongo esta tarea.

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