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sábado, 25 de septiembre de 2010

VOLANDO A MEDIA ALTURA -2

PUESTA DE SOL

Los años me están enseñando a volar a media altura. No muy alto para evitar un golpe del que es difícil reponerse, ni muy bajo porque casi llegué donde quería. Volar a media altura te permite abrir el ángulo de observación. Puedes mirar directamente a los ojos. Puedes tener perspectiva si lo haces desde arriba y puedes ganar en empatía si es desde abajo.

Nueve de la tarde. Hoy hace más calor dentro de mi casa que fuera. La voracidad recaudadora de Endesa, se ha aliado al declive de las economías domésticas en general y la mía en particular. Obliga a la alternancia de acondicionador y ventilador. Salgo a mi jardín. La maravillosa orquesta floral de la primavera, que huyó despavorida al sentir las primeras heridas del Inti de julio, (así llaman los quechuas al dios sol), se llevaba mis geranios reales, que son los que tienen hojas y pétados rizados de encajes, que ahora solo se mantienen en los viveros, y que se mueren de envidia al ver las gitanillas resistir los calores, y los geranios zonales de hojas redondas y menos aristocráticas…. solo las buganvillas le plantan cara, y cuanto más sol, más color y más exuberancia. Salgo a la calle, cruzo a la acera de enfrente, y me sorprendo con una imagen en la que nunca reparé. Siempre volando alto… La puesta de sol que en ese momento se está produciendo. Sobre el horizonte se recorta mi casa y sobre ésta, se yergue majestuosa mi palmera. Hasta doce metros de altura y acaba de cumplir treinta y siete años. Los gorriones aterrizan en bandadas para utilizarlas como dormitorio. En la casa de al lado se eleva hacia el cielo una maravillosa araucaria, mucho más joven y sin embargo, ya alcanza los veinte metros. Perfecta la simetría de su ramaje que crece por pisos, configurando un cono que termina en cinco ramitas sobre las que indefectiblemente, una tórtola con su monótono pupuu-pú, pupuu-pú, envía mensajes de amor a su sempiterna pareja. Las estratificaciones de los tonos pastel azules, blancos y anaranjados, enmarcan a ese sol que se acuesta bajo el hechizo rutinario de cada dia, dejando nuestro pensamiento sumido en la metafísica, que alcanzará su culmen mañana al contemplar de luna más bella del año, la luna llena de agosto.

AlbertoBoutellier 25 agosto 2010

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